
Juan José Arreola, “La migala”.
Suave y con gracia se pasea por la habitación
con esa precisión que le da no estar borracha.
Me mira. Se toca.
rechina los dientes en la almohada.
Astuta, embustera.
Mientras desayuna un trozo de mí, escucha a Rooster Frost.
y su escándalo levanta los vecinos.
Ruidosa, tragona.
me espera por las tardes con un buche de café
amargo, como ella,
que pasa las tardes leyendo insoportables levedades e inmortalidades
infame como yo sin ella.
¿Direlo? ¿Te amo?
Le diré que su presencia me arrulla en las madrugadas,
que el escándalo de sus pasos es la sinfonía más dulce
que sus dientes son los agentes de Gabriel
y que ya no me siento solo desde que ella se mudó conmigo
amarga, astuta, embustera, ruidosa, escandalosa
como yo.